Cucarachas Americanas

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Muchas especies de cucarachas son plagas de suma importancia en la salud pública.

La cucaracha americana, Periplaneta americana, es una de las especies de insectos más grandes que vive muy cerca de los humanos.

Los fósiles encontrados son evidencia de que las cucarachas han existido por más de 300 millones de años.

A pesar de su nombre común, la cucaracha americana fue introducido a los Estados Unidos de América desde África a principios del siglo XVI y desde entonces se ha extendido por todo el mundo.

Prefiere ambientes interiores con acceso a fuentes de alimentos, pero se puede encontrar al aire libre en áreas húmedas, sombreadas y cálidas como también en cloacas y desagües.

Consume una gran variedad de sustratos, con una particular preferencia por la fermentación de alimentos.

También transfiere organismos causantes de enfermedades como bacterias, protozoos y virus y desencadena reacciones alérgicas y asma en ciertas personas.

La cucaracha americana es, por lo tanto, una plaga urbana grave tanto en regiones cálidas como húmedas.

Más allá de ser una plaga, esta cucaracha también es importante en la medicina tradicional china, bien documentada en la enciclopedia médica china.

La cucaracha americana es un carroñero omnívoro y se ha adaptado a los estilos de vida humanos y las fuentes de alimentos. La adaptación al huésped y al medio ambiente está principalmente mediada por la comunicación química y las capacidades para tolerar factores químicos y biológicos, como toxinas o agentes patógenos.

Los sistemas de quimiorrecepción de los insectos proporcionan modelos para comprender cómo los organismos se adaptan a los entornos, ya que se encuentran entre las señales ambientales externas y las respuestas fisiológicas internas.

El ser capaz de identificar los sabores amargos, generalmente se lo considera como un sistema de autoprotección en insectos para tolerar los alimentos amargos y tóxicos.

La evolución de los receptores amargos en Periplaneta americana de reconocer a un gran número de metabolitos secundarios de las plantas puede no solo explicar cómo esta especie omnívora y oportunista es capaz de adaptarse a diversas dietas en una variedad de ambientes, sino también mejorar el valor potencial de esta cucaracha en el contexto de la evolución del hábitat de alimentación, es decir, de omnívoros a herbívoros.

Las cucarachas generalmente viven en áreas húmedas e insalubres y son particularmente aficionadas a la fermentación de alimentos, por lo tanto, tienen numerosas oportunidades para estar expuestos a microbios y patógenos.

Los insectos dependen exclusivamente del sistema inmune innato para combatir los microbios infectados.

En experimentos se inyectaron microbios a cucarachas americanas para medir la actividad antimicrobiana propia del organismo de la cucaracha.

Se encontró actividad antimicrobiana fuerte después de la inyección con Escherichia coli, actividad antimicrobiana moderada con Staphylococcus aureus y débil actividad antimicrobiana con Candida albicans (hongos). En conjunto, estos hallazgos sugieren que las cucarachas tienen anticuerpos de amplio espectro.

La alta plasticidad en el desarrollo es crucial para el éxito de las cucarachas para sobrevivir en muchos entornos.

De todas las especies comunes de cucarachas, la cucaracha americana tiene el tamaño corporal más grande, de hasta 53 mm de longitud.

Es de color marrón rojizo oscuro.


Tiene tres etapas de desarrollo: huevo, ninfa y adulto.

Los huevos son puestos en cápsulas de color marrón oscuro de unos 8 milímetros de largo.

La hembra los deposita en lugares adecuados cerca de fuentes de comida y en áreas protegidas.

Cada cápsula contiene de 14 a 20 huevos en promedio. Una cápsula se produce, usualmente, cada semana y se aseguran, con secreciones de la boca de la hembra, en lugares escondidos.

La hembra produce de 15 a 90 cápsulas durante su vida.

A temperatura normal, las nínfas salen del huevo entre 50 a 55 días.

Las ninfas jóvenes son de color marrón grisáceo y luego de mudar su piel larval, se tornan marrón rojizo.

La etapa ninfal varía de 160 a 971 días. El número promedio de crías por año es de 800.
Muda, o sea, que se desprende del exoesqueleto para crecer y genera uno nuevo, entre 6 y 14 veces antes de ser adulto.

Tiene el ciclo de vida más largo, de hasta aproximadamente 700 días, con una etapa adulta y reproductiva de hasta 600 días.

La partenogénesis, que es una forma de reproducción donde no interviene la fecundación por un macho, es una estrategia reproductiva común en la cucaracha y las termitas, pero ausente en la cucaracha alemana, una vez más apoyando que la cucaracha americana está más relacionada genéticamente con las termitas que con la cucaracha alemana.

La cucaracha americana tiene una gran capacidad de regeneración de las extremidades durante las etapas de ninfa, que es cuando se realiza la muda, logrando la cicatrización de heridas, la reparación de tejidos y hasta la regeneración de las patas.

Esta cualidad descubierta por los chinos dio lugar al, Kang Fu Xin Ye, un extracto de etanol de la cucaracha americana, desarrollado como un medicamento recetado para humanos para la cicatrización de heridas y la reparación de tejidos, como ulceras, quemaduras y hasta enfermedades cardíacas.

Tenemos que agregar a esto su capacidad de movimiento para correr y girar que es objeto de investigación para el desarrollo de robots.

Fuente: Nature.



Información sobre Fiebre Amarilla

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Actualmente en muchos medios de comunicación se mencionan las recomendaciones para viajeros, en especial a los que se dirigen a Brasil, sobre la vacunación y protección contra la fiebre amarilla.
Pretendemos dar una información más detallada para una mayor comprensión de la situación, basada en fuentes de instituciones sanitarias.

La fiebre amarilla es una zoonosis que a través del tiempo ha causado numerosas epidemias con elevadas tasas de mortalidad.

Hay fiebre amarilla en 47 países endémicos de África, América Central y Sudamérica. Cerca del 90% de los casos notificados cada año corresponden al África subsahariana.

Los viajeros infectados procedentes de esas zonas pueden exportar la enfermedad a países en los que no hay fiebre amarilla, pero la enfermedad también se puede propagar fácilmente si en el país hay especies de mosquitos capaces de transmitirla, condiciones climáticas específicas y el reservorio animal necesario para mantenerla.

Su agente etiológico es el virus de la fiebre amarilla, un arbovirus del género Flavivirus (familia Flaviviridae).

La transmisión se produce por la picadura de algunas especies de mosquitos:
En las zonas selváticas de las Américas, por mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes.
En las zonas urbanas, por el mosquito Aedes aegypti, los mismos que transmiten los virus de Zika, de la fiebre chikungunya y del dengue.

Los mosquitos se infectan cuando pican a personas o monos infectados.

La enfermedad no se transmite por contacto entre personas.

Los mosquitos se crían en la pluvisilva tropical, los entornos húmedos y semihúmedos, las masas de agua estancada y cerca de las habitaciones humanas en los entornos urbanos. El aumento del contacto entre las personas y los mosquitos infectados puede generar epidemias, sobre todo en zonas urbanas en las que la población no está vacunada contra la fiebre amarilla.

Los brotes de la enfermedad son especialmente preocupantes cuando tienen lugar en zonas de hacinamiento con servicios deficientes de suministro de agua y gestión de desechos que facilitan la cría de los mosquitos.

Es difícil diferenciar muchas veces entre casos de fiebre amarilla y otras fiebres hemorrágicas virales como arenavirus, el hantavirus, o el dengue.

Los síntomas aparecen entre 3 y 6 días después de la picadura de un mosquito infectado. En una fase inicial causa fiebre, dolor muscular y de cabeza, escalofríos, pérdida del apetito y náuseas o vómitos. Para la mayoría de los pacientes estos síntomas desaparecen después de 3 a 4 días.

Sin embargo, el 15% entra en una segunda fase, más tóxica dentro de las 24 horas siguientes a la remisión inicial en donde vuelve la fiebre alta y varios sistemas del cuerpo son afectados, la función renal se deteriora. 
La mitad de los pacientes que pasan a la fase tóxica mueren a los 10 - 14 días, el resto se recupera sin daño orgánico significativo.

La vacuna contra la fiebre amarilla es segura y asequible y proporciona una inmunidad efectiva contra la enfermedad al 80-100% de los vacunados al cabo de 10 días y una inmunidad del 99% al cabo de 30 días.
Una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo.

Se recomienda aplicar la vacuna contra la fiebre amarilla a partir de los 12 meses de edad. En caso de brotes, se puede aplicar a partir de los 6 meses.

La fiebre amarilla se puede prevenir con la vacuna de virus atenuado de fiebre amarilla, cepa 17D, que se considera eficaz y segura, y se la utiliza hace más de 60 años para la inmunización activa de niños y adultos contra la infección por el virus de la fiebre amarilla.

Dada las limitaciones en la disponibilidad de vacunas y con el fin de hacer un uso racional de la misma, la OPS/OMS reitera sus recomendaciones a las autoridades nacionales:

Realizar una evaluación de las coberturas de vacunación contra fiebre amarilla en áreas de riesgo a nivel municipal para garantizar al menos un 95% de cobertura en la población residente en estas áreas.

Los Estados Miembros que actualmente no estén enfrentando brotes, no deberían realizar jornadas de vacunación indiscriminadas. Se deberá priorizar el uso de vacunas en población susceptible y evitar la revacunación.

Asegurar la vacunación de todos los viajeros a áreas endémicas por lo menos 10 días antes de viajar.
Se recomienda contar con un pequeño stock de reserva, según disponibilidad de vacunas, que permita responder en caso de brotes.

Posponer la vacunación de rutina en niños en áreas no endémicas hasta que se cuente con suficientes vacunas. Una vez se tenga disponibilidad de vacunas, se deberá realizar una jornada de puesta al día para completar esquemas de vacunación.

Precauciones:

Se recomienda evaluar individualmente el riesgo epidemiológico de contraer la enfermedad frente al riesgo de aparición de un evento adverso en personas mayores de 60 años que previamente no han sido vacunados.

La vacuna se puede ofrecer a individuos con infección por VIH asintomática con recuentos de CD4 + ≥ 200 células / mm³ que requieran vacunación.

Las mujeres embarazadas deben ser vacunadas en situación de emergencia epidemiológica y siguiendo recomendaciones expresas de las autoridades de salud.

Se recomienda la vacunación a mujeres que amamantan, que viven en zonas endémicas, dado que el riesgo de transmitir el virus de la vacuna al niño, es menor que los beneficios de la lactancia.

Para las mujeres embarazadas o las mujeres que amamantan, que viajan a zonas con transmisión de fiebre amarilla, se recomienda la vacunación cuando el viaje no se puede posponer o evitar.

Deben recibir asesoramiento sobre los beneficios y riesgos potenciales de la vacunación para tomar una decisión informada. Los beneficios de la lactancia materna son superiores a los de otras alternativas nutricionales.

La vacuna contra la fiebre amarilla está contraindicada en:

Niños menores de 6 meses, mujeres embarazadas.

Individuos inmunodeprimidos (incluidos aquellos con trastornos del timo, VIH sintomático, neoplasias malignas bajo tratamiento, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tratamientos con inmunosupresores o inmunomoduladores, trasplantes recientes, radioterapia actual o reciente).

Personas con antecedentes de hipersensibilidad al huevo de gallina y sus derivados, proteínas de pollo o gelatina.

La vacuna se aplica en forma gratuita, en la Ciudad de Buenos Aires de lunes a viernes de 8 a 16 hs. en Sanidad de Fronteras, en Pedro de Mendoza y Blanes y 20 de septiembre del barrio de La Boca, bajo la autopista. Cabe mencionar que desde el próximo lunes se reforzará la atención con dos unidades móviles con más vacunadores y agentes sanitarios para brindar información.

También quienes la necesiten aplicarse la vacuna pueden dirigirse al Hospital Muñiz (Uspallata 2272) los martes y viernes de 10 a 12; al Hospital General de Agudos Teodoro Álvarez (Aranguren 2701) los lunes y jueves de 9 a 12; al Hospital Pirovano (Monroe 3555) los martes y jueves de 9 a 14; al Hospital Vélez Sarsfield (Calderón de la Barca 1550) los martes y viernes de 8.30 a 11.30; y al Centro de Salud 33 (Avenida Córdoba 5741) los miércoles y jueves de 10 a 13.

En el resto de las jurisdicciones se aplican en las delegaciones sanitarias que pueden consultarse en www.argentina.gob.ar/salud/viajeros/vacunatoriosfiebreamarilla.

Además, es importante adoptar las medidas de prevención de picaduras de mosquitos como repelentes, ropa de mangas largas de colores claros y uniformes, mosquiteros y aire acondicionado en el lugar de hospedaje.

Entre enero de 2016 y diciembre de 2017, siete países y territorios de la región de las Américas han notificado casos confirmados de fiebre amarilla:
Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Perú y Suriname.

Durante este periodo, se notificó el mayor número de casos humanos y epizootias registrada en la Región de las Américas en décadas.

En veterinaria, una epizootia, es una enfermedad contagiosa que ataca a un número elevado e inusual de animales, en este caso a monos, al mismo tiempo y lugar y se propaga con rapidez. Su término equivalente en medicina es epidemia.

El incremento observado está relacionado tanto al ecosistema favorable que propició la diseminación del virus, así como a la existencia de población no inmunizada.

Desde la Actualización Epidemiológica de fiebre amarilla publicada por la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/ OMS) el 13 de diciembre de 2017, solamente Brasil notificó casos nuevos de fiebre amarilla.

En Brasil, después del brote de fiebre amarilla registrado entre el segundo semestre de 2016 a junio 2017 con 777 casos confirmados, 261 defunciones y 1.659 epizootias; sobrevino un periodo con escasa transmisión en humanos.
En efecto, se notificaron 11 casos confirmados entre las semanas epidemiológicas (SE) 28 y SE 52 de 2017 en el Distrito Federal (1 caso) y los estados de São Paulo (8 casos), Minas Gerais (1 caso) y Rio de Janeiro (1 caso).

Los casos confirmados en São Paulo, tienen como lugar probable de infección los municipios de Itatiba, Jundiaí, Mairiporã y Nazaré Paulista. Mientras que los casos notificados en Minas Gerais y Rio de Janeiro tienen como lugar probable de infección los municipios de Brumadinho y Guapimirim, respectivamente.

Desde julio de 2017 a la SE 1 de 2018 se notificaron 2.296 epizootias de las cuales 358 fueron confirmadas para fiebre amarilla, 790 fueron clasificadas como indeterminadas (no se colectaron muestras), 687 permanecen en investigación y 461 fueron descartadas.

El estado con el mayor número de epizootias confirmadas es São Paulo (322), aunque también se confirmaron epizootias en los estados Mato Grosso (1), Minas Gerais (32) y Rio de Janeiro (3). La ocurrencia de epizootias confirmadas en Minas Gerais y São Paulo en las mismas áreas afectadas por el brote 2016-2017, indican la persistencia del riesgo de aparición de casos humanos.
Las 2.296 epizootias ocurrieron en 21 entidades federales, incluso en municipios que anteriormente se consideraba que no estaban a riesgo para fiebre amarilla.
Hasta el momento, no hay evidencia de que el Aedes aegypti esté implicado en la transmisión.

Considerando que una década atrás, el brote de fiebre amarilla y la onda epizootica que había afectado el sudeste y sur de Brasil alcanzó posteriormente a Argentina y Paraguay; es necesario dar seguimiento al comportamiento de la fiebre amarilla en el sur y sudeste de Brasil durante el periodo 2017-2018.

De manera preventiva, a fin de disminuir la posibilidad de ocurrencia de brotes, el Ministerio de Salud de Brasil divulgó a inicios del mes de enero, el plan para llevar a cabo una campaña masiva de vacunación contra fiebre amarilla que incluirá tanto la dosis regular (0.5 ml) como la fraccionada (0.1 ml). La campaña se llevará a cabo entre febrero y marzo en los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Bahía, y tendrá como objetivo vacunar a 19,7 millones de personas (15 millones con la dosis fraccionada y 4,7 millones con la dosis regular) que viven en 76 municipios de estos tres estados. Adicionalmente, se seguirá realizando actividades de vacunación con dosis regular en áreas consideradas a riesgo y con recomendación de vacunación contra fiebre amarilla.

Cabe recordar que durante el 2008-2009 se detectó en Argentina la reemergencia de la Fiebre Amarilla Selvática con la confirmación de 9 casos humanos en la provincia de Misiones. En los meses previos a la detección de los casos humanos se confirmó la ocurrencia de epizootias en Alouatta caraya o mono aullador en diversas localidades de la provincia que permitió generar un alerta temprano de la circulación del virus de la Fiebre Amarilla en la región.

La infección de los simios con el virus de la Fiebre Amarilla produce enfermedad semejante a la de humanos con altos índices de letalidad. La vigilancia de epizootias en primates no humanos constituye uno de los componentes de la vigilancia de la Fiebre Amarilla. El registro de una epizootia es indicativo de circulación del virus, representando un importante indicador de riesgo que debe ser utilizado como disparador de las acciones de prevención y control de la enfermedad.

Zonas endémicas de America: 

Países que exigen certificado de vacunación al ingresar: 
http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&Itemid=&gid=38781&lang=es

Historia de la Fiebre Amarilla en Buenos Aires: https://es.wikipedia.org/wiki/Fiebre_amarilla_en_Buenos_Aires

Fuente:
Ministerio de Salud de la Nación.
Organización Panamericana de la Salud.

Organización Mundial de la Salud.



Problemas de Seguridad con la Vacuna contra el Dengue

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La Organización Mundial de la Salud dijo que espera revisar los datos de seguridad de la vacuna contra el dengue de Sanofi este mes, mientras que Filipinas ordenó una investigación de su ahora suspendido programa de inmunización masiva después de que el fabricante francés dijo que realmente podría empeorar la enfermedad en algunos casos.

Los temores de seguridad implican un posible mayor riesgo para las personas que no habían estado previamente expuestas al virus del dengue antes de la vacunación con Dengvaxia.

Sanofi SA ( SASY.PA ) intentó disipar las preocupaciones, diciendo en una declaración que "la gran mayoría de los vacunados hasta la fecha viven en lugares de alta endemia y, por lo tanto, habrán tenido una infección previa por dengue antes de la vacunación".

Dengvaxia, la primera vacuna aprobada contra el dengue, había sido pronosticada por Sanofi para eventualmente generar casi mil millones en ventas anuales. Pero incluso las previsiones de ventas recientes de los analistas más modestos parecen inalcanzables dado el problema de seguridad y la evidencia clínica que revela una protección desigual contra diferentes serotipos del dengue.

La vacuna hasta ahora ha sido aprobada en 19 países y lanzada en 11, dijo Sanofi. La mayoría de las ventas provienen de Filipinas a través de su programa de inmunización gubernamental que involucra a más de 730,000 niños, y de Brasil, donde el estado de Paraná ha visto triplicar el aumento del dengue en los últimos años.

El dengue es una enfermedad tropical transmitida por mosquitos que mata a unas 20,000 personas al año e infecta a cientos de millones.

La OMS, que emitió un informe que identifica el riesgo de seguridad de la vacuna. A mediados de 2016, recomendó que solo se use en personas que tuvieron una infección previa por dengue.

Brasil confirmó que ya había recomendado restringir el uso de la vacuna a los infectados previamente con dengue, pero que no la había suspendido por completo.
El regulador brasileño de salud, Anvisa, en un comunicado enviado por correo electrónico a Reuters, dijo que no había recibido ningún informe de receptores de vacunas que murieran o cayeran más gravemente enfermos debido a la droga. No se sabe cuántas personas han recibido la vacuna en Brasil desde su aprobación en 2015.

Sanofi explicó sus "nuevos hallazgos" de mayor riesgo en una conferencia de prensa en Manila. No dijo por qué no se tomaron medidas cuando la OMS planteó el problema el año pasado.

El Departamento de Salud de Filipinas detuvo el uso de Dengvaxia la semana pasada después de que Sanofi informara que podría empeorar la enfermedad en algunas personas.

"Hasta donde sabemos, no hay informes de muertes relacionadas con la vacunación contra el dengue", dijo Ruby Dizon, directora médica de Sanofi Pasteur Filipinas.

Un funcionario de salud de Filipinas dijo que las muertes de tres niños que recibieron Dengvaxia, informadas por una organización no gubernamental, no estaban relacionadas con la vacuna.
Casi 734,000 niños de 9 años en Filipinas han recibido una dosis de la vacuna como parte de un programa.

Sanofi dijo que no había visto ninguna evidencia de una mayor incidencia de dengue grave en individuos vacunados en la experiencia real con la vacuna. La farmacéutica dijo que la evaluación de seguridad a largo plazo de Dengvaxia mostró significativamente menos hospitalizaciones debido al dengue en personas vacunadas de más de 9 años en comparación con las que no habían sido vacunadas.

La Autoridad de Ciencias de la Salud de Singapur dijo la semana pasada que estaba trabajando con Sanofi para reforzar las advertencias de riesgo en el envase del medicamento.

Sanofi pasó 20 años desarrollando la primera vacuna contra el dengue en el mundo a un costo de alrededor de 1.500 millones de euros.

Además de Brasil, Filipinas y Singapur, Dengvaxia se vende en México, Indonesia, Tailandia, Paraguay, Perú, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

Funcionarios de salud en México, el primer país en aprobar la vacuna en 2015, y en Perú no tuvieron comentarios inmediatos. 
Funcionarios de salud de Paraguay dijeron que Dengvaxia no se utiliza ampliamente debido a los costos, pero que no han recibido informes de problemas de los médicos que proporcionan la vacuna.

Está aprobado, pero aún no se ha lanzado en Honduras, Malasia, Australia, Argentina, Venezuela, Bolivia, Bangladesh y Camboya.


Influencia de la Sombra y el Tránsito Peatonal en la Reproducción del Mosquito Aedes

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Los mosquitos Aedes aegypti son altamente adaptables a los estímulos abióticos.

Para evaluar la influencia del sombreado y el tráfico de peatones en la preferencia de Ae. aegypti para microambientes de oviposición, 20 sitios fueron muestreados semanalmente usando ovitrampas dentro del perímetro de la Universidade Federal do Espírito Santo, ubicado en São Mateus, Espírito Santo, Brasil. 

Se realizó un análisis espacial y estadístico para evaluar la relación entre el tiempo de sombreado, el tráfico peatonal y la presencia de formas biológicas de Ae. aegypti . 
También se realizó un análisis temporal de la temperatura y la influencia de la precipitación en la oviposición. 
Durante un período de 12 meses, se realizó colecciones semanales de huevos de Ae. aegypti de las ovitrampas. 

Llegamos a la conclusión de que la influencia de la temperatura y la precipitación no fue significativa, pero la frecuencia de oviposición fue directamente proporcional al número de individuos que se movían cerca de las trampas durante los períodos de sombreado mayor.

Aedes aegypti es un vector primario del virus del dengue, junto con otros arbovirus, como el chikungunya y el zika, que se han diseminado en todo el mundo. 

Su capacidad de transmisión se debe a su rápida adaptación a diferentes contextos ambientales. Esta plasticidad es esencial para iniciar epidemias de grandes magnitudes demográficas. 
En este contexto, la deforestación y la urbanización estimulan la sinantropía de Ae. Aegypti facilitando el vuelo, brindando a los insectos la oportunidad de llegar a lugares más distantes. 
Tales eventos dan como resultado más fuentes de sangre disponibles y aumentan las posibilidades de expansión para la oviposición debido a la abundante presencia de hábitats artificiales, factores que contribuyen a hacer al Ae. Aegypti un agente eficaz en la transmisión de arbovirus.

Plan para el Control de Vectores de la OMS hasta 2030

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Las enfermedades transmitidas por vectores, que suponen una gran amenaza para la salud de las sociedades en todo el mundo, son causadas por virus, bacterias y parásitos transmitidos al ser humano por mosquitos, flebótomos, chinches triatomíneas, simúlidos, garrapatas, moscas tsetsé, ácaros, caracoles y piojos.
Las enfermedades humanas de transmisión vectorial con mayor importancia mundial son el paludismo, el dengue, la filariasis linfática, la esquistosomiasis, la fiebre chikunguña, la oncocercosis, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, enfermedad por el virus de Zika, la fiebre amarilla y la encefalitis japonesa.
Otras enfermedades transmitidas por vectores, como la tripanosomiasis humana africana, la enfermedad de Lyme, la encefalitis transmitida por garrapatas y la fiebre del Nilo Occidental tienen una importancia local en zonas o poblaciones específicas.

Las principales enfermedades transmitidas por vectores representan alrededor del 17% de la carga mundial estimada de enfermedades transmisibles y causan más de 700.000 muertes al año. Las zonas tropicales y subtropicales son las más afectadas.
Más del 80% de la población mundial vive en zonas en las que hay riesgo de contraer al menos una de las principales enfermedades transmitidas por vectores, y más del 50% de la población mundial, en zonas en las que hay riesgo de contraer dos o más.
El riesgo de infección es particularmente elevado en pueblos y ciudades, donde los mosquitos Aedes y Culex proliferan gracias a un hábitat favorable y donde hay mucho contacto con los seres humanos. Las tasas de morbilidad y mortalidad suelen ser desproporcionadamente altas entre las poblaciones más pobres.
Quienes sobreviven a estas enfermedades pueden quedar discapacitados o desfigurados para siempre, agravando aún más su situación.
Las enfermedades transmitidas por vectores suponen una enorme carga económica y limitan el desarrollo tanto rural como urbano.

Aunque se han registrado logros notables en la lucha contra el paludismo, la oncocercosis, la filariasis linfática y la enfermedad de Chagas, la carga de muchas otras enfermedades transmitidas por vectores ha aumentado en los últimos años.
Desde 2014, grandes brotes de dengue, paludismo, fiebre chikunguña y fiebre amarilla han azotado a distintas poblaciones, provocando numerosas muertes y colapsando los sistemas de salud en muchos países.
En 2016, las infecciones por el virus de Zika y sus complicaciones se propagaron rápidamente en la Región de las Américas de la OMS y más allá, afectando a personas y familias, y causando trastornos sociales y económicos.

Factores sociales, demográficos y medioambientales han alterado las características de la transmisión de los patógenos y han provocado la intensificación, la propagación geográfica, la reemergencia o la ampliación de las temporadas de transmisión.
En particular, la urbanización no planificada, la ausencia de una red fiable de suministro de agua y la gestión inadecuada de los residuos sólidos y de las excretas pueden exponer una gran cantidad de habitantes de pueblos y ciudades al riesgo de sufrir enfermedades víricas transmitidas por mosquitos.
La intensificación de los viajes y de los intercambios comerciales en todo el mundo, aunada a factores medioambientales como las alteraciones en el uso del suelo (como la deforestación) y el cambio climático, también podría tener un impacto. La combinación de todos estos factores influye considerablemente en las poblaciones de vectores y en las características de la transmisión de los patógenos.

Centrarse en los vectores que transmiten los patógenos es un enfoque preventivo eficaz contra la mayoría de las enfermedades de transmisión vectorial.
Las intervenciones que reducen el contacto entre el ser humano y los vectores y que disminuyen la supervivencia de los vectores pueden suprimir e incluso detener la transmisión.
Se sabe por experiencia que un control riguroso de los vectores permite reducir considerablemente la carga de las enfermedades.

Los buenos resultados en la lucha contra el paludismo, la malaria, la oncocercosis y la enfermedad de Chagas se deben en gran medida a un determinado compromiso político y a importantes inversiones en el control de vectores.